Perdido
Recuerdo la extraña sensación que experimentaba cuando era niño, y el profesor de historia nos hablaba de Cristóbal Colón.
Me sentía extraño.
Más que extraño, inquieto.
Temía la posibilidad de haber nacido en aquella época.
¿Cómo era posible que la gente viviese tranquilamente?
Yo no podría.
Me sentiría incapaz de vivir en un mundo plano, sustentado por columnas, tortugas o cualquiera otra extravagante idea.
En tal situación, me hubiera lanzado a la aventura.
Lo sé.
No podría vivir sujeto a tan angustiosa incógnita.
¡¡ Un mundo plano ¡!
¿Quién puede vivir pensando que está sobre un mundo plano?
Pero ahora me avergüenzo.
Vivo en un planeta redondo, eso sí. Pero envuelto en un espacio infinito, rodeado de materia oscura, de energía aún más oscura, y repleto de especulaciones.
Un universo que mi mente no puede metabolizar debido a las enormes distancias.
Un universo en el que se mezclan fuerzas que escapan a las ecuaciones que tratan de integrarlas.
Un universo donde lo extremadamente grande y lo extremadamente pequeño tienen, necesariamente, que poseer un denominador común.
Pero aún nadie lo ha encontrado.
Y yo estoy aquí. Pensando en Cristóbal Colón, y riéndome de aquella pobre gente.
Sería mejor que me riera de mí y me colocara un petardo en el culo.
Y empezara a pensar, a funcionar.
¿Acaso tengo otra cosa mejor que hacer?
Me sentía extraño.
Más que extraño, inquieto.
Temía la posibilidad de haber nacido en aquella época.
¿Cómo era posible que la gente viviese tranquilamente?
Yo no podría.
Me sentiría incapaz de vivir en un mundo plano, sustentado por columnas, tortugas o cualquiera otra extravagante idea.
En tal situación, me hubiera lanzado a la aventura.
Lo sé.
No podría vivir sujeto a tan angustiosa incógnita.
¡¡ Un mundo plano ¡!
¿Quién puede vivir pensando que está sobre un mundo plano?
Pero ahora me avergüenzo.
Vivo en un planeta redondo, eso sí. Pero envuelto en un espacio infinito, rodeado de materia oscura, de energía aún más oscura, y repleto de especulaciones.
Un universo que mi mente no puede metabolizar debido a las enormes distancias.
Un universo en el que se mezclan fuerzas que escapan a las ecuaciones que tratan de integrarlas.
Un universo donde lo extremadamente grande y lo extremadamente pequeño tienen, necesariamente, que poseer un denominador común.
Pero aún nadie lo ha encontrado.
Y yo estoy aquí. Pensando en Cristóbal Colón, y riéndome de aquella pobre gente.
Sería mejor que me riera de mí y me colocara un petardo en el culo.
Y empezara a pensar, a funcionar.
¿Acaso tengo otra cosa mejor que hacer?


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