Thursday, February 09, 2006

Caliente, caliente


Me contaron que si se arroja un sapo a una cazuela de agua hirviendo, saltará fuera en cuanto sienta el calor.
Sin embargo, si le colocamos dentro con agua fría, que vamos calentando lentamente, morirá cocido sin darse apenas cuenta.

COSTUMBRE.

Decía Oriana Fallaci que la costumbre es la más infame de todas las enfermedades, porque te hace aceptar cualquier desgracia, cualquier dolor, cualquier pérdida.

¡Qué gran verdad!

La costumbre es como ese agua que lentamente va tomando temperatura, que lentamente nos va matando.
A veces percibimos su calor; nos quejamos, pero nunca lo suficiente como para hacernos saltar afuera.

De la costumbre surge la resignación. Dicen que nadie quiere cambiar; ni siquiera a los bebés les gusta que les cambien los pañales.
Nos enamoramos de nuestras costumbres. Nos resignamos porque todo cambio supone un riesgo. Además, nos encanta predecir el futuro, y la rutina es fácil de predecir.

Acabo de comprarme un termómetro.

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